Me encontraba aguardando la señal
que indicara la ruta que seguir,
lo consideraba muy racional
pues así me enseñaron a vivir.
Y fueron pasando días y días,
incluso meses que se hicieron años:
sólo acrecentaba la agonía
por un porvenir digno de rebaños.
Cansado, por fin, de largas esperas
decidí no aguantar, revelarme
contra apariciones o lo que fuera
que su camino quisiera mostrarme.
Sentí tentación de compadecerme
del unísono son de cascabeles
y percibí que era yo el inerme
al despojarme de aquellos cinceles.
Tracé mi camino con la inquietud
y cierta avidez de conocimiento,
distanciándome de la multitud
y luchando contra marea y viento.
Me asombré de toda mi ignorancia
según me deshacía de sofismas
y encontré sosiego en la distancia
de dioses, iconos, creencias y prismas.
No oculto un ánimo de perturbar
ni tengo ánima para profeta,
tan sólo quería poder volar
como las aves, como los cometas.
No se debe aprender a empellos:
Fue quitarme el collar de cascabeles
y descubrí un pie sobre mi cuello
y mi mala testa sobre cimbeles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario