El olvido se instaló
camuflado de verdad;
tarde y mal se observó
que fue por la vanidad.
En el camino estaba
todo el aprendizaje,
cuanto se necesitaba
para continuar el viaje.
El tiempo fue relativo,
continuos ir y venir,
avaro superlativo,
apenas sobrevivir.
Eché atrás la mirada
y pude ver el futuro:
Vuelta a los cuentos de hadas
y, al plebeyo, más pan duro.
Así, la evolución
se fue involucionando,
volvió la revolución
y sus volutas de bandos.
Y pasará, no lo dudéis,
de nuevo, este proceso:
No aprendo, no sabéis
ligar en Peloponeso.
Bailemos, pues,
waltzing maldita,
al derecho y al revés.
Waltzing maldita (Luis Eduardo Aute)
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