Una mujer no es todo amor;
ni una delineación con sus curvas;
ni la gran perla; ni todo valor;
tampoco el numen que te perturba;
ni luchadora nata; ni una flor;
ni el resplandor en medio de la turba:
es, por más que mi rima te asombre,
exactamente lo mismo que el hombre.
Una mujer no es fragilidad,
poesía o verso; ni belleza;
ni el don divino de la voluntad;
ni la armonía; ni la fortaleza;
ni el roce imposible sin amistad;
ni alguien con dotes para la limpieza:
pues es, salvo quizás por el pronombre,
exactamente lo mismo que el hombre.
Una mujer no es la primavera;
ni una esposa, un vientre ni una madre;
ni una armonía que se compusiera,
como uno no es perro porque ladre.
No lo es, aunque te lo pareciera:
eso es así, aunque no te cuadre.
Designa a cada mujer por su nombre,
exactamente igual que con el hombre.
Y si el propósito es describirla
encauzando las generalidades,
si es así como quieres escribirla
aun a riesgo de las ambigüedades,
toma nota para poder decirla
lo que te gusta sin contrariedades
(deja que tu mente se desescombre
para ser mujer y para ser hombre):
la mujer posee su nivel atómico,
del cuerpo íntegro, el celular,
claro, también el nivel anatómico
y, por supuesto, el molecular.
Cinco niveles, aunque suene cómico,
y entrar en materia da que hablar.
No es la naturaleza del hombre,
sino la de la mujer y del hombre.
sino la de la mujer y del hombre.
Adorarlas como si fueran diosas
o raros casos de mitología
con manidas metáforas o prosas,
o con redundantes alegorías,
englobando en un género las cosas,
a mí me produce cierta apatía.
Ni quitar prestigio ni dar renombre,
exactamente igual que con el hombre.
Tampoco todas quieren ser princesas,
parir, temer, cuidar, impresionarte,
agachar la cabeza ni ser presas
de una tradición que las deja aparte.
La mujer no es la fe que profesas,
nadie nace para ser un baluarte.
Y no es cuestión de que se la alfombre
el camino que no pisa el hombre.
Con cabeza, tronco y extremidades;
bajo ningún aura vienen envueltas:
ser un humano no va de mitades.
Una mujer, y no le des más vueltas
ni eximas tus responsabilidades,
debería, de una vez, ser absuelta.
Exactamente lo mismo que el hombre,
exactamente igual que con el hombre.