Renacer de entre las cenizas
de las brujas y los proscritos,
con susurros a plenos gritos,
contra censuras y palizas.
Ello es posible, me temo,
durante Voces del Extremo.
Hacer verbo parapetado
contra el control de sujetos
direccionando los objetos
para abolir lo predicado.
A riesgo de ser un blasfemo:
¡benditas Voces del Extremo!
Someter a una endoscopia
nuestra materia gris dormida:
Un verso, mida lo que mida,
tiende a bregar con la inopia.
No existe otro baremo
entre las Voces del Extremo.
Dar uso a los pensamientos,
hermanar sangres de conciencia,
igualar cada diferencia,
compartir con los sentimientos,...
Crecemos cuanto caemos:
Eso es Voces del Extremo.
Moguer, Tenerife, Valencia,
Madrid, Béjar, Valle del Jerte,
Bilbo, Logroño, vida y muerte,
poemas de la disidencia,...
Antonio, ¿dónde nos ponemos?
Así es Voces del Extremo.
