Náufraga de las retinas,
¡me “cagüen” la mar salada!,
tus palabras son morfina
con sinécdoques domadas,
verbos que no se refinan,
sujetas bien predicadas,
emociones que dominan
el sueño con la almohada.
Gemido de papel roto,
apuesto tu escupidez
y la izquierda de mi escroto
al des-coloquio, ¡pardiez!
Bandera de blanco roto
contra la ordinariez,
deshojada flor de loto
que lucha con timidez.
Te recuerdo sin nombrarte
como un Naranjo en flor,
“rememberando” con arte
el derecho del dolor.
Después, logras escaparte
en llantos al portador.
Oso pues, en acusarte
de emisaria del valor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario