lunes, 13 de febrero de 2017

Ni del Toboso

Sea más que un piropo lo que la eche
con los versos que pongo en mi cantar.
Su piel es blanquecina como la leche,
pero como antaño, sin desnatar.

Su cabello es oro de mil quilates,
en su frente cobija mi deslealtad
y sus cejas asombran a tantos vates
que ensordezco, cantando, mi soledad.

No resulta tan dulce ni es del Toboso,
no comprendo que tenga tanta belleza
si sólo sirve para que mi cabeza
pierda cada combate sin un reposo:
Lejos de ser poeta para colosos,
termino escribiendo, sin más proeza.

Sus ojos son las lunas pardas felinas,
sus morritos son finos como coral,
sus colmillos son perlas pulcras y finas
que me colman con rabia mi sed labial.

Pecho de mármol, pezón de alabastro
sobre una tripita sin cicatrizar,
donde jamás se inscribe mi arduo catastro,
ninfa sin nenúfar, núbil sin amar.

No resulta tan dulce ni es del Toboso,
no comprendo que tenga tanta belleza
si sólo sirve para que mi cabeza
ponga cada combate a buen reposo.
Lejos de ser poeta para colosos,
sólo sé declararme sin sutileza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario