Hoy que Troya es una sucursal
intervenida por el efe-eme-í,
que la memoria se entierra con cal
profanada bajo el Sinaí;
hoy, que el presente viene con retraso,
Ramsés pierde la plaza de Tahrir,
los ídolos moran en el ocaso
y los dioses dicen cómo parir.
Saquémonos el pasaporte en Guedes,
saqueemos los bancos del paraíso,
destruyamos paredones y redes,
pongamos la verdad en decomiso,
fiscalicemos lo poco que quede
y banalicemos bien lo impreciso.
Hoy que cotiza en bolsa a la baja
tener tu origen en Ghana o Benin
y cualquier cultura se resquebraja
en la aduana del estrecho de Bering;
hoy, que Atila riega el jardín
del Edén sin rastro de los sumerios,
un blanco expropia al negro Caín
y dice que no existe vituperio.
Apuremos hasta la última gota
del vino teñido de los fenicios,
cantemos desentonando las notas,
no nos amparemos más en auspicios
y acabemos con todos los idiotas
que mantienen gobiernos subrepticios.
Publicado en la “Revista Ombligo” (Ciudad Juárez –México-), el 13 de mayo de 2013
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