Ya vislumbré la salida
de la oscura materia,
hallé la causa perdida,
recompuse mis bacterias,
me desperté de los sueños
que nadie nunca ha soñado,
me rescaté de un empeño,
canté sin notas ni enfado,
pinté todas las estrellas
del infinito del cielo,
y borré todas las huellas
de los mundos paralelos.
Sin embargo, no consigo
derogar la sed y el hambre,
cambiar la lupa al ombligo
de este planeta cochambre,
creer cada cosa que digo
sin atarme con alambres
ni soportar el castigo
de vivir en este enjambre.
Ya dí con la cuadratura
de los círculos viciosos,
aprobé la asignatura
pendiente de los ociosos,
saqué ojos de serpiente
doblando cubos de dados,
bebí agua en la fuente
de los inmortalizados,
hice un máster con las ruinas,
trisequé mi ángulo muerto,
doblé todas las esquinas
y ya sé volver del huerto.
Sin embargo, no consigo
derogar la sed y el hambre,
cambiar la lupa al ombligo
de este planeta cochambre,
creer cada cosa que digo
sin atarme con alambres
ni soportar el castigo
de vivir en este enjambre.