Desahoga sobre mis carnes tu odio,
saca partida a mi debilidad
que este personaje que me parodio
no te reprochará tanta ansiedad.
No soy trigo limpio sino cebada
al uso fermentada por mis venas
tú sólo eres una coartada
con quien saciar esta noche mis penas.
Sal del redil de la buena conducta,
deja que se quede solo el mundo,
somos golfos de aptitud corrupta,
plagiemos el Edén nauseabundo.
Allanemos la morada del alma,
conquistemos los corazones rotos,
encabronemos a la mar en calma
y deshojemos las flores de loto.
© Juan Calle
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