Abusando de hospitalidad,
mis besos se quedaron en tu boca
con su maleta de espontaneidad,
y de pudor y vergüenza muy poca.
Mi sonrisa se tornó aún más terca
que la oscuridad de tu mirada
sabiendo de tus labios ya tan cerca
y de tus sueños sobre mi almohada.
Mis jeroglíficos se definieron
con los susurros de tus arrumacos
y mis versos entrelíneas prendieron,
con tu danza de suspiros, cardiacos.
Ahora que el tiempo sigue andando
y los vientos nos soplan sin favor
enmarco unas caricias surcando
los besos con derechos de autor
allende los mares y su horizonte,
hacia el otro confín del planeta.
¡Rimad, versos, llevad nuestro simbionte
hacia aquellas islas tan recoletas!
© Juan Calle
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