Insurgentemente, las venas
de la otra mano -ajenas
a las musas y sus cadenas-
se me revelan casi obscenas.
Entretanto, un cigarrillo
tiñe sus dedos amarillos.
Sólo sujeta el papel
a la diestra -cual alhamel-
o, a la boca, un moscatel.
La izquierda guía mi Babel.
Entretanto, otro pitillo
tiñe sus dedos amarillos.
© Juan Calle
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