Contaba los años aún por vivir
y el recuerdo me traicionaba ya,
me dieron sin alcohol el elixir
y confundía el sol con el FA.
Sólo me quedaban por encender
un par de pitillos a medio liar;
ya no era capaz de comprender
lo que una vez llegué a recitar.
El tiempo me ha dado la razón
y se ha vengado, no sin traición,
lacerándome con vil intención;
de modo que he puesto mi cerrazón
en descomponer mi última canción:
tengo alergia de mi corazón.
Así fue que, de nuevo, comencé,
con suma paciencia, a deshilvanar
los trémulos de voz que no canté
sin comprender lo digno que es callar.
Tuve que aprender a dividir
los que dividían de los que no,
y la aritmética me hizo sentir
que el resto de cada parte era yo.
De nuevo, el tiempo me da la razón
y se venga de mí, no sin traición
lacerándome con vil intención;
de modo que he puesto mi cerrazón
en descomponer mi última canción:
tengo alergia de mi corazón.
© Juan Calle
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