¡Maldito Shakespeare, maldito poema
que echa a perder toda mi estratagema,
me planta en la vida con el lema
de si será o no será con Gema!
No ha de suponer ningún problema
pero tengo tanta calor que quema.
¡Bendita nata, más bendita crema
con la que quisiera jugar con Gema!
Del corazón, autoridad suprema,
para quien a contracorriente rema
buscando solución al gran dilema
que se plantea pensando en Gema.
No la veo torpe, fea ni mema,
está más cerca de ser un emblema,
la sal y pimienta, la clara y yema,
la enésima y la primera, la Gema.
© Juan Calle
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