viernes, 9 de marzo de 2018

Mentir en el catastro

Convertí mis verdades en leyendas
tratando de evitarme reprimendas
y llegué a convertirlo en mi arte;
un arte que vendo en las trastiendas
donde se trafica con los descartes.

Ahora ya no, ya sólo arrastro
un futuro digno de un poetastro,
un pasado repleto de olvidos
y un horizonte sin planetas ni astro
aunque el balance sólo fue de heridos.

Tengo tantos silencios que contarte;
tantos olvidos, por alguna parte;
tantas perchas que no sujetan prendas;
tantos sueños, con los que despertarte;
que temo que no me comprendas.

Ante tus pies, al fin, caigo rendido;
por el camino perdí mis sentidos:
lo malo de mentir en el catastro
es recordar los amores fingidos
y volver a huir sin dejar ni rastro.

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